Los pronósticos de los profesionales del mar se están cumpliendo desde el primer día. La campaña del libre marisqueo está siendo un auténtico desastre. Con el banco de Os Lombos cerrado, los rañeiros se afanan en O Bohído y Cabío, principalmente, sin demasiado éxito que digamos. Cada vez necesitan más lances para traer a bordo una mísera almeja que dé la talla, por lo que la estampa de los raños vacíos comienza a ser habitual. Desde el sector advierten de que la situación se tornará todavía más difícil y urgen la adopción de una serie de medidas encaminadas a la regeneración de unos bancos marisqueros que suponen el sustento de miles de familias solo en Arousa. Se avecinan tiempos complicados y la posibilidad de un cierre biológico pero esa no puede ser la solución al problema verdadero.
