aquí, todo lo que nos salga gratis nos vuelve locos, pero después no le damos el valor que tiene. Por ejemplo, concierto patrocinado por una entidad; es gratis, pero hay que tener entradas por eso del aforo. Pues nada, como es gratis, allá vamos todos como locos a coger todas las entradas que nos den. Después, llegado el día, si no nos apetece ir, como no nos hemos gastado ni un euro, no nos duele nadita y no vamos, así de fácil. Pues no, muy mal, porque hemos dejado sin entradas a otras personas que habrían ido encantadas. A eso se le llama falta de civismo. Pues con el abono gratuito del tren pasa lo mismo. La gente los reserva y después no viaja, privando a otros de hacerlo. Mucho ha tardado Renfe en modificar el sistema. Nosotros, desde luego, al primer incumplimiento le retirábamos la gratuidad durante una temporadita. No hay derecho que la gente no consiga billetes para viajar ni gratis ni pagando y los trenes vayan vacíos. ¡Un poquito de amor al prójimo, por dios bendito!
