Isabel Díaz Ayuso no quiere que la izquierda desaparezca, no tiene tan mala idea; lo que le gusta es tener la sensación de que está en el lado bueno de la historia política y poder señalar desde su pedestal a esos otros pobres confundidos que aún no han visto la luz. Ella, faltaría más, está dispuesta a mostrársela y proclama que el socialismo no funciona “porque allá donde se aplica hay más paro, hay peores servicios públicos y porque se acaba con la diversidad, la pluralidad y las diferencias”. Habría que preguntarle a esos madrileños libres a los que Isabel lidera con pasión.
