Al final, tanto tira y afloja, tanto crear expectación, tanto hacerse de rogar va a acabar con los madridistas echando pestes de Mbappe, que ya empieza a resultarle cansino hasta al más merengue de corazón. Qué hartazgo de culebrón, esto no hay quien lo remonte. Lo penúltimo –porque cada cinco minutos sale un nuevo titular– es que el muchacho va a anunciar su decisión de forma pública el domingo. Aunque no descartemos que el perdedor de este duelo le reviente la exclusiva o que para entonces a casi nadie le interese ya el destino. Hasta que vuelva la competición, claro.
